lunes, 18 de abril de 2011

El sustento de la búsqueda (Charlas - Marzo 2011)


Ya hemos dicho en otras ocasiones los distintos aspectos que el Arte Marcial Chino (AMC) puede abarcar y representar para los que nos acercamos a éste: gimnasia, salud, bienestar, defensa personal, acercamiento a corrientes del pensamiento oriental tales como el Taoísmo, el Budismo o el Confucianismo, desarrollo personal. Puede ser una, más de una o todas. ¿Quién elije cuál o cuáles va a desarrollar a través de su práctica? El alumno. El maestro o profesor, cuando alumno o estudiante, realizó la misma elección y tras años de esfuerzo y dedicación llegó a ser el profesor que hoy es, pudiendo así ofrecer mayor o menor calidad y cantidad de conocimiento a sus alumnos, comprendiendo en mayor o menor profundidad el Arte.

Al comenzar a practicar, cualquier ejercicio es externo. En la medida que la comprensión del mismo aumenta, se va volviendo más interno. La primera clase de todos nosotros fue “externa”, sea de tai chi, de chi kung, de kung fu o de meditación. Sólo la práctica lleva a trascender lo externo y comenzar a desarrollar lo interno. Pongamos un ejemplo: recién he aprendido a leer, soy un niño de 6 años. “A-R-T-E. ¡ARTE! ¡Eso es lo que dice! ¿Y qué quiere decir?” – le pregunto al adulto. Luego, con lo años, no sólo soy capaz de leer la palabra más rápidamente sino que su lectura me lleva a montones de asociaciones en relación a su significado. De lo externo del ejercicio de leer letra-a-letra, con práctica, llego a algo mucho más interno como es el entendimiento de un concepto intangible, lleno de posibles interpretaciones y significados.

De la misma forma, el estudiante con el deseo de abarcar en mayor profundidad el AMC (incluimos aquí al estudiante que además enseña, pues el profesor no debe abandonar nunca su propio estudio) debe, ante todo, entrenar mucho, cotidianamente y por mucho años - casi quiero decir por todos sus años. Y así buscar comprender los distintos aspectos que mencionábamos al comienzo de este texto.

El término Kung Fu representa esta idea de algún saber que se va alcanzando luego de muchos años de perseverar en su búsqueda, de tener paciencia para no menguar, de ir fortaleciendo la voluntad que nos permita realizar el esfuerzo cotidiano.

Pero de todas las búsquedas posibles que uno como practicante podría abarcar, la más primordial a desarrollar por el estudiante del AMC es su energía, pues será la base que sustente a todas las demás búsquedas. Respiración, movimiento, quietud, calma, relajación, alineación. Toda la práctica y desarrollo se basa en el “chi” de la persona. Incorporar, almacenar y cultivar gran cantidad de energía a través de una respiración profunda y conciente y una mente calma dentro de un cuerpo correctamente alineado a la vez que fuerte y relajado. Eso es algo que siempre tendremos que priorizar al momento de pensar nuestro entrenamiento y estudio. Todos los distintos métodos existentes en el AMC - formas en “sombra”, formas de “dos hombres”, formas con armas, posturas estáticas, “pequeña campana dorada” (son muchos y no vamos a nombrarlos a todos, queda para otra charla) - todo va a depender del “chi”.

Mi meta como practicante será entonces incorporar y almacenar energía y luego permitir que a través de la práctica se regule y armonice, nutriendo mi cuerpo para poder tener salud y así poder continuar con mi desarrollo personal, lo que, evidentemente, no se limita al ámbito del AMC si no que lo trasciende abarcando la totalidad de mi persona.

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