miércoles, 4 de mayo de 2011

Pulmón regula Corazón (Charlas - Abril 2011)


La charla de hoy es en parte una continuación del mes anterior. Tiene una idea central que es la siguiente: el pulmón regula al corazón. ¿Qué significa esto? Que la herramienta que nosotros podemos utilizar para tratar de cuidar nuestro estado mental/emocional (simbólicamente, el corazón) es la respiración (los pulmones).

No tenemos la capacidad de manejar a voluntad el funcionamiento de algunos procesos corporales. El corazón, los riñones, las glándulas, los intestinos, la sangre, etc. simplemente realizan sus funciones dentro de nuestro cuerpo sin requerir una intervención conciente de nuestra mente para ello. Con el pulmón (o los pulmones) sucede diferente: sí tenemos la posibilidad de manejar a voluntad nuestra respiración, pudiendo con la práctica ir haciéndola más larga, continua, profunda, ligera, suave y relajada.

Voluntad, paciencia y capacidad de perseverar tenemos todos. Algunos las usan más y otros menos. La posibilidad de manejar a voluntad nuestras emociones, nadie tiene. El corazón/mente emocional se escapa de nuestra deseo de manejarlo, controlarlo y dirigirlo con la conciencia.

¿Y entonces? Transformar el deseo de alcanzar el bienestar (que sólo podemos atraer pero nunca forzar) en voluntad para ocuparse del pulmón, que sí podemos controlar. Usar paciencia, usar voluntad, usar perseverancia, usar disciplina: ir poco a poco fortaleciendo la mente racional para tratar de encausarla hacia eso que uno desea, para ir atrayendo poco a poco ese camino que uno desea transitar, esa persona que uno desea ser.

Es esta tal vez una de las máximas intervenciones y capacidad de control que en principio podemos lograr sobre nuestra mente emocional. Cualquier tipo de meditación se basa sobre la premisa central de este texto: ocúpate de tu respiración, usa tu mente para el pulmón y deja que el corazón se vaya regulando sólito hasta que ya tampoco tengas que ocuparte ni siquiera de tu respiración, hasta que ya no intervengas ni trates de dirigir nada.

Quienes somos y quienes queremos ser es algo que no podemos forzar ni controlar absolutamente, pero si promover o facilitar, atraer. Y la práctica diaria de una respiración conciente, profunda, larga, continua, ligera y suave nos acerca hacia ello.

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